¿CÓMO AFECTA LA FALTA DE VITAMINAS Y MINERALES EN LOS TRASTORNOS MENTALES?


Cada día han aparecido más estudios que han determinado cómo los llamados “micronutrientes” y la forma en cómo nos alimentamos puede influir en diversos trastornos mentales, como la depresión, esquizofrenia o ansiedad. ¿Cómo podemos cuidar de ello? La Dra. Marcela Araya nos cuenta.


Algunos hallazgos recientes sobre el metabolismo cerebral han dejado entrever que se puede presentar una deficiencia de vitaminas y minerales cuando la persona no se alimenta en forma adecuada, o cuando su proceso digestivo no permite absorber estos elementos en forma correcta.

En el caso particular de la vitamina D ocurre cuando no hay una exposición suficiente al sol. Cuando esto ocurre, el cerebro tiene exigencias energéticas mayores que la de otros órganos del cuerpo humano, por ello, la nutrición debe ser de muy buena calidad. Los carbohidratos, proteínas y grasas deben ser aportados en cantidad y relación adecuadas, y debe haber un buen soporte de vitaminas, minerales y antioxidantes.

El cerebro humano absorbe el 25% de la tasa metabólica corporal total, por ello, el estado nutricional juega un papel muy importante en la salud mental. Una mala nutrición, incluso, puede contribuir a la patogenia de la depresión. Aquí es donde participan los ácidos grasos esenciales y el ácido fólico, que en el tratamiento de la depresión pueden jugar un papel fundamental.

Otro ejemplo de la importancia de la nutrición en los trastornos mentales es la influencia en el ánimo de las personas, que en la mayoría de los casos castiga en forma preferencial a las mujeres con desventaja social y económica, así como también a la población de bajos ingresos.

La demencia también es otra de las enfermedades que apoya esta afirmación. Con la presencia de ella existe pérdida de memoria, incapacidad para razonar, olvidar nombres, etc. Incluso según un reciente estudio hecho en Singapur con medición de CI y otros parámetros de salud, el comer 2 tazas de hongos a la semana ayuda a proteger el compromiso cognitivo. El responsable de este efecto sería un compuesto llamado ergotioneina que es un poderoso antioxidante y antiinflamatorio.

¿CUÁLES SON LOS PRINCIPALES COMPONENTES QUE AFECTAN EN LOS TRASTORNOS MENTALES ?

La deficiencia nutricional es frecuente en los pacientes con depresión. Si se mejoran sus bases nutricionales cerebrales puede mejorar la eficacia terapéutica antidepresiva. Por ello, es necesario determinar la importancia de los distintos minerales y vitaminas, y cómo afectan sus deficiencias en el cuerpo.

Deficiencias del complejo B: Son muy importantes en la función cerebral. Un 25% de las mujeres adultas mayores, severamente deprimidas, tienen deficiencia de vitamina B12. Ésta deficiencia causa pérdida de la memoria, disfunción mental y depresión.

Deficiencias de folatos: Los pacientes con depresión responden muy mal a los antidepresivos si tienen deficiencia de folatos. La deficiencia de folatos puede causar fatiga, confusión, demencia e irritabilidad.

Los folatos y la vitamina B12 son esenciales para el SNC y pueden modular el ánimo a través de varios mecanismos, ya que son necesarios para el metabolismo del carbono involucrado en la síntesis de la serotonina y otros neurotransmisores. Las deficiencias de ácido fólico y vitamina B12 causan concentraciones elevadas de homocisteína, lo que puede contribuir a la patogenia de los desórdenes del ánimo.

Omega 3: Ayuda en forma importante en la depresión. La deficiencia de vitamina D está claramente asociada a la depresión. Así como también, la deficiencia de hierro altera el mecanismo de mielinización así como la síntesis y metabolismo de neurotransmisores.

Después del hierro, el zinc es el metal de más alta concentración en el cerebro pudiendo modular la transmisión sináptica como si fuera un neurotransmisor. El Selenio es un importante modulador del ánimo y cuando se produce una deficiencia de éste el tejido cerebral retiene selenio a expensas de otros órganos.


¿QUÉ COMIDA BENEFICIA A NUESTRO CEREBRO?

Se recomienda para una buena función cerebral el consumo abundante de frutas y verduras, siempre cuando éstas sean más orgánicas y no tan procesadas.

La ingesta frecuente de pescado y otros productos marinos también se ha asociado con menor riesgo de depresión.

Los antioxidantes también son sumamente importantes, ya que el cerebro es el mayor consumidor de oxígeno. Por consiguiente, es un sustrato fundamental para la oxidación de diversas especies nativas de oxígeno. En particular, la membrana neuronal es particularmente susceptible a la lipoperoxidación por su alto contenido de ácidos grasos poliinsaturados, lo que altera el transporte del neurotransmisor.